Quienes participan en los cursos de RPG LATAM lo saben desde el primer momento: los encuentros virtuales sincrónicos no están pensados para que alguien simplemente escuche y tome nota. Están diseñados para que quien aprende se involucre activamente en la construcción de su propio conocimiento. Y en esa arquitectura pedagógica, los encuentros virtuales sincrónicos ocupan un lugar que merece ser explicado -y comprendido- antes de que ocurran.
Primero el trabajo individual, luego el encuentro
Los encuentros se organizan bajo una lógica que en pedagogía se conoce como aula invertida. Esto significa que antes de cada encuentro sincrónico, quienes participan ya habrán analizado los materiales, resuelto actividades y elaborado sus propias interpretaciones sobre los contenidos del módulo. No se llega al encuentro en blanco: se llega habiendo pensado.
Esa secuencia no es arbitraria. Responde a una convicción pedagógica clara: el encuentro colectivo tiene mucho más valor cuando cada persona trae algo propio -una reflexión, una duda, una hipótesis, una observación surgida del contacto previo con el material y las actividades- que cuando se lo utiliza para transmitir información que podría haberse trabajado con anterioridad.
El encuentro sincrónico no es una clase expositiva trasladada a una pantalla. Es otra cosa.
Un espacio donde el conocimiento se construye en voz alta
Desde una perspectiva constructivista, aprender no consiste en acumular información sino en reorganizar la comprensión a partir de nuevas experiencias y del diálogo con otros. El conocimiento se construye, y esa construcción es activa, situada y social.
En los encuentros sincrónicos ese proceso ocurre de manera visible. Cuando alguien plantea una duda que en realidad es una hipótesis disfrazada, cuando otra persona aporta una experiencia clínica que complejiza lo que el texto decía, cuando una pregunta aparentemente sencilla abre un debate que nadie había anticipado; en todos esos momentos el conocimiento no está siendo transmitido: está siendo construido colectivamente.
Esa es la diferencia que importa. Y es la razón por la que la participación activa no es un agregado opcional al curso: es parte constitutiva del aprendizaje.
Lo que cada quien trae es parte del material
Una de las características distintivas de la formación en RPG LATAM es que reúne participantes con trayectorias, contextos y prácticas clínicas muy diversas. Esa diversidad no es un problema de diseño; es un recurso pedagógico de primer orden.
La experiencia de una profesional que trabaja en un contexto hospitalario es diferente a la de quien lleva adelante una práctica privada en una ciudad pequeña. El modo en que cada cual ha construido su razonamiento clínico sobre la postura, el dolor o la función es distinto. Cuando esas diferencias se ponen en juego durante un encuentro sincrónico, emerge algo que ningún material escrito puede ofrecer por sí solo: la posibilidad de aprender desde la pluralidad de miradas.
En ese sentido, lo que cada participante trae al encuentro -sus reflexiones, sus preguntas, sus tensiones entre la teoría y la práctica- no es un insumo secundario. Es parte del material del curso.
Una presencia que tiene sentido
Entender la lógica del encuentro sincrónico cambia también la manera de participar en él. No se trata de estar presente para recibir respuestas definitivas, ni de escuchar al formador despejar las dudas que quedaron pendientes. Se trata de algo más exigente y, al mismo tiempo, más enriquecedor: llegar con lo propio elaborado, disponerse a escuchar lo que otros construyeron, animarse a poner en palabras lo que todavía no está del todo claro, porque a veces el proceso de formularlo en voz alta es el que termina de aclararlo.
La reflexión, el comentario y la pregunta no son señales de que algo no se entendió bien. Son las formas concretas en que el pensamiento se hace visible, se comparte y se enriquece en el intercambio.
El encuentro como momento de síntesis y proyección
Hay algo que los encuentros sincrónicos permiten hacer que ninguna otra instancia del curso puede reemplazar: crear un momento de síntesis colectiva. No una síntesis cerrada ni definitiva, sino el tipo de síntesis provisoria que se produce cuando un grupo de personas que han trabajado los mismos contenidos desde sus propias perspectivas los ponen en conversación.
De ese encuentro -en el sentido más amplio del término- suelen emerger conexiones que nadie había visto, matices que enriquecen los conceptos trabajados, y preguntas nuevas que proyectan el aprendizaje más allá del módulo. Eso es exactamente lo que el formato busca habilitar.
Aprender RPG no es aprender a ejecutar un método. Es aprender a pensar clínicamente dentro de un marco conceptual que exige comprensión, criterio y permanente revisión, para la toma de decisiones. Los encuentros sincrónicos son, en esa trayectoria, uno de los espacios donde ese aprendizaje se hace más vivo y más colectivo.
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Artículo redactado por:
Mario Korell
Lic. Kinesiólogo Fisiatra MN 5055
Prof. Universitario
Mag. En Educación para Profesionales de la Salud
Director de RPG Latam