El Sistema de Movimiento Corporal: una mirada desde la complejidad

Cuando una persona se mueve -camina, respira, se agacha, corre o simplemente mantiene el equilibrio- no actúa un solo músculo ni un único “sistema” del cuerpo. Lo que sucede es mucho más interesante: una red de sistemas interactúa en tiempo real, respondiendo al contexto y adaptándose a cada demanda.
A esta red la llamamos Sistema de Movimiento Corporal (SMC).

¿Qué es el Sistema de Movimiento Corporal?

El SMC es la integración activa de múltiples sistemas: neurológico, musculoesquelético, respiratorio, circulatorio, sensorial, emocional y fascial (Kibler et al., 2020; Hodges & Smeets, 2015).

No existe en una estructura anatómica concreta: emerge de la interacción entre todos ellos (García, 2006; Morin, 1990).

Dicho de otra manera:
El cuerpo no “tiene” movimiento; el cuerpo “es” movimiento.
El SMC organiza estas interacciones para que el movimiento sea:

  • efectivo (lograr lo que queremos)
  • eficiente (con el menor costo posible)
  • adaptado al contexto (según tarea y entorno)

El SMC como sistema complejo

El movimiento humano no es lineal ni mecánico. Está atravesado por procesos cognitivos, emocionales, sociales e históricos. Desde la perspectiva de la complejidad (Morin, 1990; García, 2006), el SMC presenta cuatro características centrales:

  1. Indivisibilidad e interconexión:
    Los componentes del SMC funcionan en red: ningún sistema actúa solo.
    Una emoción, una tensión, un patrón respiratorio, un dolor previo o un gesto cotidiano pueden modificar la forma de moverse (Falla et al., 2023; Hodges & Tucker, 2011).
    El cuerpo no se puede “fragmentar” para entender el movimiento: hay que mirar la trama completa.
  2. Contradicciones y ambigüedades:
    En el SMC conviven estabilidad y cambio, automatismos y control voluntario, protección y exploración.
    Un mismo patrón puede ser funcional en un contexto y disfuncional en otro.
    Desde la complejidad, la ambigüedad no es un error, sino un rasgo constitutivo de los sistemas vivos (Morin, 2005).
  3. Autoorganización:
    El SMC no necesita un “comando central” para organizarse.
    Los ajustes posturales, compensaciones y coordinaciones emergen de la interacción entre sus partes, según lo que exige el momento (Kelso, 2012).
    Por eso muchas compensaciones no son fallas, sino estrategias del sistema para preservar la función cuando algo está limitado.
  4. Cambios no lineales:
    En un sistema complejo:
    -pequeños cambios pueden producir grandes efectos,
    -grandes cambios pueden generar modificaciones mínimas.
    Una variación en la respiración, en la carga o en la atención del paciente puede transformar su experiencia de movimiento (Latash, 2012).
    A veces una intervención pequeña, bien ubicada, reorganiza el sistema completo.

¿Por qué es importante esta mirada en RPG?

La Reeducación Postural Global (RPG) trabaja con el SMC como una unidad integrada y adaptativa.
En lugar de corregir “músculos aislados” o “posturas fijas”, la RPG busca acompañar la capacidad del sistema para reorganizarse (Souchard, 2011).

Esto implica:

  • promover variabilidad funcional,
  • favorecer la conciencia corporal,
  • estimular la integración sensoriomotriz,
  • y acompañar compensaciones útiles, no combatirlas.

El objetivo no es imponer un patrón ideal, sino facilitar que cada cuerpo encuentre su mejor organización funcional, según su historia, capacidades y contexto de vida.

En síntesis

El Sistema de Movimiento Corporal es:

  • una red integrada,
  • dinámica,
  • sensible al contexto,
  • autoorganizada,
  • no lineal.

Comprenderlo desde la complejidad permite intervenciones más humanas, precisas y respetuosas de la forma en que cada persona habita su cuerpo.

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Artículo redactado por:
Mario Korell
Lic. Kinesiólogo Fisiatra MN 5055
Prof. Universitario
Mag. En Educación para Profesionales de la Salud
Director de RPG Latam


Referencias:
Falla, D., Hodges, P. W., van Dieën, J. H., & Pullman, S. (2023). Individualized movement system approaches to musculoskeletal pain. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 53(1), 1–13. https://doi.org/10.2519/jospt.2023.11811

García, R. (2006). Sistemas complejos. Conceptos, método y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria. Gedisa.

Hodges, P. W., & Smeets, R. (2015). Interaction between pain, movement, and physical activity: Short-term benefits, long-term consequences, and targets for treatment. The Clinical Journal of Pain, 31(2), 97–107. https://doi.org/10.1097/AJP.0000000000000091

Hodges, P. W., & Tucker, K. (2011). Moving differently in pain: A new theory to explain the adaptation to pain. Pain, 152(3), S90–S98. https://doi.org/10.1016/j.pain.2010.10.020

Kelso, J. A. S. (2012). Coordination dynamics. Springer.

Kibler, W. B., Press, J., & Sciascia, A. (2020). The kinetic chain in human movement: A review of the current conceptual framework. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 50(8), 437–445. https://doi.org/10.2519/jospt.2020.9971

Latash, M. L. (2012). Fundamentals of motor control. Academic Press.

Morin, E. (1990). Introducción al pensamiento complejo. Gedisa.

Morin, E. (2005). El método 1: La naturaleza de la naturaleza. Cátedra.Souchard, P.-E. (2011). Reeducación Postural Global. Paidotribo.

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