Síndrome de Hiperlaxitud Articular (SHA): un reto diagnóstico y la clave de la intervención RPG

El SHA: una condición subdiagnosticada de alta prevalencia.

El Síndrome de Hiperlaxitud Articular (SHA) es una entidad nosológica de alta prevalencia en la consulta de reumatología y medicina interna, pero a menudo se subdiagnostica. Se caracteriza por manifestaciones clínicas dolorosas del sistema osteomioarticular (SOMA) derivadas de una elasticidad articular superior a la media de la población.

Su patogenia se vincula a alteraciones en las fibras de colágeno, particularmente en las proporciones de colágeno tipo I y III, lo que compromete la estabilidad estructural de las articulaciones y el tejido conectivo en general.

Criterios diagnósticos y la importancia de la diferenciación

El diagnóstico de hiperlaxitud articular es puramente clínico y se apoya en criterios estandarizados como los de Beighton PH o los de Jaime Rotes Querol. Estos criterios evalúan la hiperextensión de codos, rodillas y dedos, así como la capacidad de flexión del tronco, asignando una puntuación para determinar el grado de hipermovilidad.

Es crucial diferenciar entre la hiperlaxitud articular asintomática y el síndrome como tal, el cual se establece cuando la hipermotilidad se asocia a sintomatología musculoesquelética crónica.

SHA frente a otros diagnósticos

El SHA a menudo se confunde con la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica o, en casos menos frecuentes pero de mayor significancia, con enfermedades sistémicas como la artritis reumatoide. La exploración de la hipermovilidad articular debe ser un paso inicial en pacientes con artralgias, mialgias, luxaciones recurrentes, tendinitis recidivantes o artrosis temprana sin causa aparente.

Manifestaciones clínicas del SHA y su manejo terapéutico

Las manifestaciones clínicas del SHA pueden ser tanto articulares como extra-articulares, dada la naturaleza sistémica del colágeno. En el SOMA, es común observar artralgias, crujidos articulares, luxaciones, tendinitis y la aparición precoz de cambios degenerativos. Las manifestaciones sistémicas incluyen alteraciones dermatológicas (piel laxa, mala cicatrización), síntomas gastrointestinales (colon irritable), y disautonomía (hipotensión ortostática, taquicardia). Además, el SHA puede ser un componente del espectro de enfermedades hereditarias del tejido conectivo, como el síndrome de Ehlers Danlos.

El manejo terapéutico del SHA se centra en la educación del paciente y en la prevención de sus complicaciones. Los objetivos principales son:

  • Educación del paciente: es fundamental que el individuo comprenda la naturaleza de su condición para participar activamente en el tratamiento, evitando posturas y actividades que exacerben sus síntomas.
  • Balance de fuerzas a nivel muscular: es importante trabajar el balance muscular debido por su relación con el componente articular, mediante la flexibilización del componente miofascial retraído o rígido y el fortalecimiento de la musculatura estabilizadora en las articulaciones disfuncionales.
  • Actividad física: el pilar en el manejo de la SHA es la actividad física regular, especialmente enfocado en aquellas opciones que no provoque un estrés articular. Caminatas, natación y ciclismo son opciones recomendadas para mantener los niveles de actividad sin comprometer las articulaciones.

Manejo del dolor y estrategias

Para el dolor agudo, se prefieren analgésicos como el paracetamol. Los AINEs y la infiltración local con corticoides pueden ser necesarios en episodios inflamatorios agudos (tendinitis, bursitis), pero sus efectos son transitorios. En cuanto al dolor crónico y persistente a nivel articular, junto con medicación adecuada, la estrategia se basa en el trabajo sobre la sobrecarga funcional, el balance muscular antes mencionado, la organización y cuidado postural junto con el control de la alineación de los segmentos corporales afectados y ejercicios de movilidad articular.

¿Cuál es el rol del profesional de RPG en el tratamiento del SHA?

En suma, el reconocimiento y diagnóstico temprano realizado por un médico especialista del SHA es vital para evitar el retraso diagnóstico y las complicaciones a largo plazo, ofreciendo a los pacientes un enfoque de manejo que mejora significativamente su calidad de vida y su comprensión de la condición.

Un profesional capacitado en RPG puede aportar la evaluación postural y funcional, elaborar un plan de manejo enfocado en la flexibilidad miofascial, el trabajo sobre las articulaciones disfuncionales y la reeducación neuromotriz vinculada al control articular, orientar sobre las actividades físicas y el control de las posiciones para enfrentar las actividades cotidianas, entre otros aspectos.

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El diagnóstico de SHA es un reto clínico. Si deseas profundizar tus habilidades para reconocer y tratar condiciones sistémicas complejas como esta, integrando la evaluación postural y el control motor, te invitamos a formarte con los líderes en RPG.

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Artículo redactado por:

Mario Korell
Lic. Kinesiólogo Fisiatra MN 5055
Prof. Universitario
Mag. En Educación para Profesionales de la Salud


Referencias

Martínez Larrarte, J. P., Suárez Martín, R., & Menéndez Alejo, F. (2013). El síndrome de hiperlaxitud articular en la práctica clínica diaria. Revista Cubana de Reumatología, 15(1), 36-40.

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